1. Concienciación y gestión. Los ahorros inmediatos se producen por gestión. En las instalaciones hay centenares de interruptores, enchufes y termostatos, regulados por gente que piensa per se. Simplemente hay que hacerles entender que ellos tienen la llave para reducir el consumo energético y ayudar al medio ambiente. Suban las temperaturas de climatización un grado, permitan ir sin corbata a sus ejecutivos en verano, hagan sesiones de información con casos prácticos. Instalen pantallas que muestren el consumo actual y el ahorro acumulado para que se motiven.
2. Curva horaria. Dedique 10 minutos a jugar a las diferencias con su curva horaria. Verá como hay grandes variaciones entre días similares. ¿A qué se deben? ¿Se pueden evitar? Encuentre potenciales ahorros y aplique medidas de gestión sobre ellos.
3. Entender la tarifa. Sabemos realmente qué tarifa tenemos y cómo nos beneficia/penaliza? Es básico saber el horario de nuestros períodos tarifarios para consumir en base a ellos. Las tarifas de dos y tres períodos no discriminan entre días laborables/festivos, al contrario que con las de seis períodos. Éstas pero, cambian los períodos tarifarios cada mes. Simule su consumo con varias tarifas antes de firmar su contrato anual.
4. Comprobación de facturas. Llega la factura y el banco la paga. ¿Quién ha comprobado que lo que dice el señor de la compañía es cierto? Tampoco sería inteligente destinar recursos para leer contadores, sobre todo si usted gestiona un conjunto de edificios. Deje que el software haga ese trabajo por usted. Un cliente en particular comprobó que la compañía le había cobrado 20.000 euros de más en menos de un año.
5. Maxímetro. El ser humano es precavido y mantiene la creencia del “más vale que sobre que no que falte”. En los contratos eléctricos esta premisa carece de sentido, debiendo ser “más vale que me falte el 20% que no que sobre”. Haga un estudio anual del maxímetro y optimice su contrato en base a ello.
6. Consumos pasivos. Primera reacción del 90% de nuestros clientes al ver su consumo horario: ¿Sólo eso consumo en punta? Segunda: ¿Y todo eso consumo de noche? Si no lo monitorizas, estás ciego. Normalmente entre un 30-40% del consumo total se produce en las horas de no utilización (dependiendo de la instalación). Es importante monitorizar de forma continua para saber qué nivel de consumos pasivos tenemos, qué sistemas están operando, cuáles son críticos y cuáles se pueden desconectar.
7. Energía reactiva. La energía que no se usa pero que se paga, un poco raro, verdad? Los incrementos en las penalizaciones que se han venido sucediendo en los últimos dos años por este concepto han sido muy elevados. No podemos verter energía reactiva a la red porque la contaminamos. Hay que “depurar” nuestra red eléctrica interna. Un estudio por períodos mensuales del Factor de potencia global de nuestra instalación permitirá determinar si nos es rentable o no instalar baterías de condensadores.
8. Objetivos. Si no sabes dónde tienes que llegar, no sabrás cómo hacerlo. Defina objetivos anuales para el consumo energético y esfuércese en respetarlos. Vaya controlando semana a semana si podrá cumplir con los objetivos, qué desviación está teniendo y qué ahorro le supone respecto años pasados.
9. Alarmas. El sueño de cualquier gestor es ser informado de forma automaica cada vez que algo difiere de lo eficiente. Es muy importante que seamos avisados cada vez que nuestro maxímetro supera la potencia contratada y que veamos si es normal o no; que nuestro Factor de potencia no esté dentro de los márgenes permitidos, que nuestros consumos nocturnos son exageradamente elevados, etc. Recibiendo alarmas reducimos el tiempo de reacción, con lo que estamos reduciendo costes.
10. Informes y benchmarking. Un informe energético con la información justa y necesaria es vital para seguir el comportamiento de nuestras instalaciones. Así mismo, es importante transferir este conocimiento a la gente que actúa en pro del ahorro, y que observen cómo sus acciones conllevan beneficios medioambientales. El benchmarking es otro de los vectores importantes para determinar qué posición ocupamos en el ranking energético. Comparar nuestros consumos con los del vecino y saber cómo de bien o cómo de mal lo hacemos, nos marcará el camino a seguir.


